jueves, 13 de abril de 2017

UNA MIRADA CRÍTICA A LA NUEVA GESTIÓN PÚBLICA x RESULTADOS




En los últimos 50 años la sociedad mundial se ha transformado, también surgió como excusa la crisis del Estado de Bienestar y su desmantelamiento a causa de la crisis del petróleo de 1973,  para   tal efecto, el capitalismo dominante propuso una reducción del tamaño del estado, incorporando nuevas formas de administrar los recursos desde el estado, una de las características principales es la Nueva Gestión Pública, es decir, hacer competitivo el sector público,  surgió  la rivalidad  entre  lo público y privado para dominar los costos y mejorar los estándares de calidad, tendencia de reforma del estado en políticas públicas y gestión pública dentro del pensamiento occidental vigente a la fecha.

Hace muchos años, un maestro, un sacerdote, un policía, un burócrata y autoridades del pueblo eran muy respetados, eran referentes de la sociedad peruana, en señal de respeto, muchos se inclinaban y se quitaban el sombrero para saludarlo. Hoy en día, tanto el policía como el burócrata son vistos como un vil y vulgares delincuentes y la peor escoria de la sociedad peruana. 

En el Perú, el nuevo enfoque de la gestión pública y el planeamiento estratégico a cargo del MEF de su implementación desde el año 2008, está basado en resultados. El presupuesto adquiere una nueva dimensión, usa herramientas del mundo empresarial como eficiencia, competencia y efectividad, un modelo con enfoque de mercado, que surge de la economía, donde se exalta lo privado, lucrativo, el individualismo y la rentabilidad. Se pone más atención a los resultados  asociados a logros. Esto conlleva a una mayor complejidad en la gestión pública, hacer más con menos recursos, este nuevo enfoque se desarrolla con mucha tensión fiscal, a veces, el ciudadano es considerado clientes, otros usuarios, algunos beneficiarios. El retorno social de la inversión (trata más de valor en lugar de dinero), y la rentabilidad social pasan a un segundo plano. En ese sentido, el Presupuesto Participativo x Resultados (PPxR) en el Perú, no tiene como enfoque central la satisfacción del ciudadano, tanto en la programación como en la ejecución, mantiene serias incoherencias a la fecha.

Quienes desarrollan en el sector público, la cadena de valor tales como: Insumos – Productos – Resultados – Impactos, para la producción de bienes y servicios a favor de los ciudadanos, primero debemos conocer cuántos ciudadanos cuentan con menos acceso a bienes y servicios, luego, en el diseño de la intervención a través de: Políticas - Planes, Programas - Proyectos y actividades se debe empezar primero en conocer cuáles son los impactos a obtener, teniendo como enfoque central la satisfacción del ciudadano. Ocurre, que no se viene haciendo un seguimiento y monitoreo permanente, si dichos resultados asociados al logro, han sucedido para luego valorarlos. En dicha cadena de valor, tampoco se encuentra considerado el proceso de entrega, es aquí, donde el ciudadano, recién entra en contacto con el diseño de toda intervención pública y que no viene aplicándose en el Perú a la fecha, y que los países nórdicos como: Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia  vienen aplicando exitosamente  en el marco del estado del bienestar.  

Analicemos la presente cadena de valor: Asumamos que los insumos se transforman en productos y esta a su vez es el conjunto de bienes y servicios públicos para ser entregado al ciudadano, y si  generan un cambio en el ciudadano y ese cambio le da una solución a sus problemas, esta se convierte en resultados y si resuelvo el problema de una determinada sociedad, se produce el impacto. Si es así, porque el PpR no viene cumpliendo con el objetivo de contribuir en aumentar el bienestar del ciudadano más necesitado. Evidentemente que existe un problema de seguimiento, monitoreo y filtración, y de claridad que pasa por redefinir el nuevo enfoque. Esta situación se evidencia en el desconocimiento de no saber: ¿Cuántos salieron de la pobreza y extrema pobreza?; ¿Cuántos no lograron insertarse al mercado?; ¿Cuánto valor social ha sido creado o destruido y por quién?; ¿Cuánto dura los resultados?; ¿Cómo sabe el estado que al ciudadano les ha ocurrido un cambio, y como mide y valora dichos cambios?, a valor social nos referimos a los impactos más amplios que los financieros de las intervenciones del estado a través de los programas, pues va mucho más allá de lo que se puede medir y cuantificar en términos monetarios.

Uno de los problemas es que durante el diseño de toda intervención y desarrollo de la cadena de valor público, tampoco se toma en cuenta en la evaluación y seguimiento, que el valor social generado por una intervención del estado, produce un impacto mayor, tampoco mide la duración de los resultados y cuantos decrecen anualmente, tampoco los resultados son comunicados a los beneficiarios. Hacer una inversión pública es crear valor social, si el estado invirtió durante los últimos años 10 año más de S/. 70, 000,000.00 Millones de Soles en PpR, cuanto de valor social se ha creado cada año para la sociedad peruana en términos de costos de reducción de brechas, tampoco existe apoyo para evitar recaídas en su condición. El retorno social de la inversión debe traducirse en un cambio, en el Perú no se hace un análisis profundo del retorno social de la inversión pública.

Este enfoque traído del extranjero y que está dando resultados en países de América Latina como Chile, uno de los motivos, es  que proyectos que reporten una tasa retorno social (TRS) mínimo pasan a ser elegibles para su financiamiento, en cambio, en nuestro país, mientras miremos al ciudadano como un simple cliente bajo una dinámica de mercado y competitividad y con una alta tensión fiscal en donde con menos recursos cada vez, debo obtener mayores resultados e impactos, bajo esta lógica privada,  la inversión pública, no siempre ira en busca de lograr la rentabilidad,  y el retorno social. Este nuevo enfoque, solamente ha trivializado la esencia de la gestión pública, ha ayudado el surgimiento del pragmatismo comercial, basado en un apetito voraz del funcionario o servidor por el dinero y el poder, sinónimo de corrupción, ante la ausencia de valores éticos y morales.  

Toda inversión pública deben ser rentables y sostenibles socialmente, hacerlo  pensando en el ser humano, el retorno social será alto, no todo es retorno financiero, la lógica privada es el lucro, se pueden gastar miles de millones de soles y no se recupera nada pero si hay un tasa de retorno social entonces también es rentable socialmente a diferencia del retorno financiero. Hay que desarrollar teniendo como base  conceptual de la administración a partir de la realidad peruana a efectos de encontrar alternativas viables de gestionar las organizaciones en la búsqueda de la satisfacción del ciudadano. En estos momentos, los gobiernos locales, por estar más cerca a la población, se requiere el conocimiento real de sus problemas.


Debemos tener en cuenta que las tendencias y pronósticos del Marco Macroeconómico Multianual (2016-2018) las proyecciones de crecimiento de 3% ya no se lograran, debido al escándalo de Odebrecht y los huaycos y desborde de los ríos. Hoy más que nunca se requiere planificar el gasto, con calidad y transparencia en los gobiernos locales especialmente, ahora se gastara más usando nuestro ahorro de muchos años, ante el retroceso del sector privado, después de muchos años, el Perú trabajara con déficit este 2017 y probablemente los siguientes años, vamos a tener más gastos que ingresos, cuando antes era a la inversa, por eso el país requiere de una reactivación económica a través de la ejecución de proyectos de inversión pública y obras civiles para la reconstrucción del país, ocasionados por los daños de los huaycos y desborde de los ríos, para la sostenibilidad del crecimiento y desarrollo económico elevando la productividad y competitividad.

Ante este escenario, la inversión pública en educación, salud, infraestructura y diversificación productiva juega un papel muy importante para la reconstrucción de nuestro país, se requiere ser más eficiente y gastar con calidad, ahora, en el marco del Sistema Nacional de Programación Multianual y Gestión de Inversiones INVIERTE.PE (antes SNIP), teniendo como enfoque central la satisfacción del ciudadano,  y que no sea motivo para que vulgares delincuentes en nombre de la eficiencia, eficacia y efectividad lucren con los recursos económicos de todos los peruanos, con los ingentes recursos económicos que dotaran el gobierno de PPK a los gobierno regionales y locales para la reconstrucción del país, pues la exigencia del MEF en acelerar el gasto bajo esta trilogía que tanto se usa en el sector público, a creado las condiciones permisibles para albergar una cultura de corrupción en todos los niveles en los últimos, ante la falta de autonomía de los Órganos de Control Interno del País. 

El impulso de la inversión pública bajo la modalidad de Asociación Publico Privada y Obras x Impuestos que no sea, la nueva madriguera para albergar la corrupción con una nueva tecnocracia nada comprometida con la satisfacción del ciudadano. 

Esta es la gran oportunidad para que los Alcaldes de la provincia de Barranca afectados por las lluvias y los huaycos, lideren con hidalguía la reconstrucción física, en sus jurisdicciones de la mano con el gobierno nacional y regional en lo que resta para culminar su mandato, con una gestión pública que cuente con el talento humano comprometido y que esta genere valor público con eficientes proceso de entrega de bienes y servicios  pensando siempre en la satisfacción del ciudadano.


PENSEMOS GLOBALMENTE Y ACTUEMOS LOCALMENTE PARA GESTIONAR EL CAMBIO

Presidente del Centro de Investigación y Formación para una Cultura Emprendedora